JUSTIFICACIÓN PROBLEMA

 

Justificación

 

Una de las decisiones más necesarias y complejas que se han tomado por parte del gobierno nacional en estos tiempos de pandemia es la reapertura de los establecimientos educativos y el regreso a la presencialidad, después de un largo tiempo de trabajo en casa mediante tecnologías y plataformas virtuales, garantizando el derecho a la salud y la vida de toda la comunidad educativa.

La guía principal en esta decisión no se pone en duda: la salud y el bienestar de los menores es la máxima prioridad. A pesar de la claridad de los decretos, el debate entre la presencialidad y la virtualidad sigue vigente. Quienes apoyan la primera arguyen que la ausencia prolongada de los estudiantes de las instalaciones educativas los está impactando tanto académica como sicológicamente. Es decir, afecta negativamente en parte el proceso de aprendizaje, así como también las relaciones entre los actores.

Las instituciones educativas están conscientes que los más jóvenes de la sociedad han sido, junto a los mayores, las poblaciones sujetas a un mayor tiempo de confinamiento. De hecho, han sido casi 12 meses de aislamiento de las escuelas para millones de niños, niñas y adolescentes, alejados de sus amigos, profesores y del mundo escolar en el que vivían antes de la pandemia. El regreso a las I.E., a los diferentes escenarios de encuentro de niños, niñas y adolescentes que viven sus propias experiencias y que los exponen a situaciones de riesgo son factores asociados a la calidad de la educación.  Esta nueva realidad que parte de la situación mundial de pandemia, tiene relación directa en lo educativo y pedagógico y tienen relación con el aprendizaje, el rendimiento escolar y de forma muy especial con la estabilidad emocional. Especialmente este último factor hace emerger una reflexión alrededor de el manejo de las distintas emociones en la escuela y su incidencia en el desarrollo integral y la estabilidad emocional de los niños y niñas para asumir el proceso de enseñanza - aprendizaje.

 

El distanciamiento social que se vivió durante largo tiempo, las tensiones que la virtualidad generó en ambientes donde antes no era muy apropiado, la soledad, el estrés, manejo inadecuado de las emociones, falta de disciplina en el cumplimiento de los deberes, flexibilización de los currículos, la falta de seguimiento y observación por parte de los docentes, el poco contacto,  mínimo acercamiento, interacción afectiva,  convivencia entre los docentes, directivos, estudiantes, padres de familia y comunidad educativa en general, la cantidad de información que circula en las redes, lentitud en la legislación y rapidez en los cambios, escasa reflexión sobre lo que la pandemia ha ocasionado en todas las dimensiones en el ámbito familiar e institucional, desconocimiento o procedimientos inadecuados en el manejo de las emociones, las consecuencias de la enfermedad en los estados de ánimo y la capacidad de socializar y cumplir las tareas de las personas que han padecido la enfermedad, las presiones sociales, económicas, tecnológicas y laborales han incidido de manera profunda en las relaciones que se tejen entre los miembros de la comunidad educativa. La falta de acompañamiento familiar por cuestiones laborales y económicas, conllevan a un bajo rendimiento académico en los niños y altas tasas de deserción o reprobación escolar, desinterés por la academia, dificultad para liderar procesos pedagógicos, entre otros, son elementos que también hacen parte en los resultados del retorno a los establecimientos educativos y al aula al trabajo presencial y de nuevo la interacción y la convivencia.

 

Los Estudiantes, padres de familia, docentes, directivos docentes y personal administrativo han sumado nuevas dificultades de convivencia evidenciado en la inadecuada gestión de las emociones, relaciones tensas, facilismo en algunos casos, ausencia de la familia en el proceso educativo, deserción del sistema educativo, desaparición casi total de los espacios de encuentro de los docentes por pares académicos para avanzar en la planeación institucional y desarrollo de programas de bienestar de la comunidad educativa, diluyendo el modelo pedagógico que no responde a la realidad y nuevas necesidades que ha puesto de presente esta pandemia. 

 

En conclusión, el retorno a la presencialidad, la nueva realidad post pandemia por covid-19, ha incrementado las dificultades de convivencia y las tensiones acumuladas en los miembros de la comunidad educativa como consecuencia de la pandemia lo que ha generado todo tipo de violencias que llevan a los sujetos a actuar de manera inadecuada, sobre todo en el manejo de las emociones, y por ende fraccionando las relaciones, lo cual ha generando obstáculos y situaciones nuevas en la escuela que es necesario ayudar a resolver de inmediato. Todo lo anterior obliga a enfrentar un reto mayúsculo y a una reflexión sobre las sensibilidades y emociones de tanta incertidumbre que ha dejado la pandemia y las secuelas en las formas de relación de todos los actores escolares. La identificación del problema con todas sus aristas plantea un reto muy importante a resolver. El liderazgo escolar de los equipos directivos puede proveer reflexiones, herramientas y acciones poniendo en práctica todos los insumos propuestos desde el diplomado en liderazgo directivo para la transformación y el fortalecimiento educativo en el Proyecto Grupal de Liderazgo escolar. 


Comentarios

  1. Considero que aunque podemos afirmar que la permanencia en casa a traído dificultades a los estudiantes, no se puede generalizar, ni enfatizar en qué la razón de la deserción sea el proceso escolar a distancia, en la escuela todos los años hay deserción y se puede dar por una o varias de las condiciones que de mencionan, pero estás no existen solo a raíz de la pandemia. Los padres desobligados, maltratantes y ocupados han existido siempre... tanto así que en la primera etapa de pandemia cuando todos estábamos encerrados se pudo percibir participación en los procesos , pero como dicen por ahí "querer es poder" y muchas familias con o sin pandemia no quieren

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    1. Muchas gracias por el comentario, apropiado y oportuno, pero a nivel de la educación en Colombia el numero de casos de deserción aumento exageradamente por la pandemia, trabajo en casa de manera virtual, acompañamiento familiar y trabajo en casa. "La covid-19 ha impactado significativamente la deserción escolar en Colombia. Las cifras más recientes del Ministerio de Educación Nacional (MEN) en este sentido apuntan a que 102.880 estudiantes se habían retirado hasta el mes de agosto, de un total de nueve millones de estudiantes. " Aunque en realidad no solo el motivo de deserción escolar, aunque hay otros motivos, este factor y mas por el asunto de las emocionalidades afecto mucho este indicador.

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  2. Excelente artículo. El resultado de toda esta catástrofe social en que se ha convertido la Pandemia por Covid-19 ha impactado a todos y en todos los aspectos. El impacto negativo ha sido evidente, pero también existen grandes oportunidades, específicamente hablando para la educación, como es el caso del crecimiento significativo de las habilidades para el manejo de la virtualidad entre las comunidades educativas, también hemos desarrollado más consciencia en el tema ambiental; ahora es más importante los grupos interactivos de personas en redes sociales. Además de estas grandes oportunidades que han aflorado, las autoridades educativas deberán ser conscientes de que el cambio llegó intempestivamente para quedarse. Será necesario seguir ampliando el servicio público de Internet a todas las regiones del país; se exige que cada estudiante tenga acceso a su dispositivo para la actividad escolar. Las políticas educativas deberán tener en cuenta estas nuevas realidades; así que el cambio propiciado por la pandemia debe ser capitalizado con el crecimiento del sistema educativo y la Calidad educativa.

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